La justicia pronuncia su veredicto en el fallo contra Adesanya por conducir en estado de ebriedad

Tras lo que fueron los incidentes del pasado 19 de agosto, cuando Israel Adesanya fue detenido por conducir en estado de ebriedad, finalmente la justicia ha dado su dictamen y hay que decir que el nigeriano la sacó barata.

El ex campeón de peso mediano del UFC logró esquivar los tres meses de prisión que configuran la pena máxima y, en cambio, sólo recibió el mínimo castigo por parte de la justicia de Nueva Zelanda: deberá abonar una multa económica de 1.500 dólares (a una organización benéfica) y comprometerse a formar parte de un programa de prevención de delitos al volante, por un par de semanas.

El hecho había tenido lugar unas semanas antes de su pelea contra Sean Strickland en la que perdió el título de campeón. El africano manejaba con un bagaje alcohólico superior a los 50 miligramos permitidos. De todos modos, Adesanya se mostró arrepentido y asumió la culpa:

“Estoy seguro de que ha aprendido de esto, su señoría. No volverá a ocurrir”, le dijo Adesanya al juez Winter, mientras estaba sentado en el banquillo de los acusados.

Hace solo unos días, el propio Adesanya confesó que volverá de sus vacaciones para pelear, una vez más, en 2024 y que priorizará “calidad” en lugar de “cantidad”. Esperemos, claro, que haga lo mismo con el alcohol.

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