Análisis: ¿Anderson Silva pierde contra sí mismo?

Análisis: ¿Anderson Silva pierde contra sí mismo?

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Para todos los que seguimos el mundo de las Artes Marciales Mixtas, tenemos la certeza que; Anderson Silva es uno de los nombres que sale a relucir cuando hablamos de los mejores peleadores del mundo, hay quienes incluso lo ponen por encima del mítico y legendario Fedor Emilianenko.

Es el impredecible estilo de la “Araña“, lo hace ser uno de los mejores exponentes de las Artes Marciales Mixtas de la historia, realizando cosas que muchos pensábamos imposibles de hacer dentro del octágono; entre sus hazañas podríamos recapitular la evasión de prácticamente todos los golpes de Rich Franklin, para finalizarlo con su efectivo Muay Thai y conseguir el título de los pesos medios.

Noquear a Forrest Griffin, de una forma sorprendente después de ser promovida como una “super fight”, que terminó siendo una paliza para el estadounidense.

La finalización a  Vitor Beltfort, con esa patada frontal que terminó dándole la vuelta al mundo de las MMA y siendo nominado a mejor knock-out del año, llegando a darse incluso el debate de sí sus actuaciones eran falsas o no debido a la superioridad que mostraba ante sus oponentes combate a combate.

El astro brasileño parecía no tener rival que pudiera darle batalla, incluso algunos de nosotros llegamos a soñar con súper peleas, teniendo como rivales a Georges St-Pierre Jon “bones” Jones.

Poco a poco iban avanzando sus actuaciones y algunos nos íbamos perdiendo amor su estilo, pues llegó a notarse irrespetuoso y hasta aburrido con en sus encuentros. Un claro ejemplo, fue su pelea contra Demian Maia, al hacer obvia su superioridad ante su compatriota decidió simplemente lanzar un par de golpes y jugar con su rival, lo cual nos tuvo a todos alucinados los primeros 2 rounds, pero la pelea se tornó aburrida cuando ninguno de los dos proponía nada en la pela, llegando al punto en el que su contrincante aun sabiéndose superado, lo invitaba a intercambiar golpes.

Silva ganó por decisión unánime esa pelea, pero tal fue el descontento del presidente de la UFC, Dana White, que en una entrevista posterior dijo que lo cortaría de la empresa sí volvía a ofrecer un desempeño como ese.

En su última victoria, lo vimos enfrentar a un viejo Stephan Bonnar, fuera de forma y cerca del retiro, lo cual pareció más un día de campo para el brasileño que una pelea de verdad (aunque eso no es culpa de Anderson Silva), sino, del UFC, pues son ellos quienes arreglan las peleas y esta era una en la que el resultado se podía ver a kilómetros de distancia.

Su siguiente combate fue contra el ahora ex-campeon de los pesos medios Chris Weidman, la cual parecía una más de rutina, para nuestro invencible ícono, la pelea fue promovida como la historia de David y Goliath. El estadounidense venía invicto pero sin haber vencido a nadie de renombre, para que representara un peligro para el brasileño.

Anderson Silva, conoció ese día el sabor de la derrota, misma que no conocía desde 2004 cuando en PRIDE, perdió contra el japonés Ryo Chonan, con una sorpresiva llave al tobillo.

Tanto para Silva, como para todo el mundo de las MMA, esa pelea NO es recordada como el día en que alguien por fin tuvo el talento suficiente para poder quitarle la corona, es recordada como el día en que Anderson Silva simplemente perdió debido a su excesiva confianza.

En la pelea, Silva comenzó con sus típicos manoteos y mímicas a las que está acostumbrado, después era conectado por Weidman y Silva fingía estar tocado, fue allí donde Weidman aprovechó para conectarlo fuertemente, mandarlo a la lona y pasar a finalizarlo como mero trámite con un poco de Ground and Pound.

Pero seamos honestos, ¿Anderson silva, en verdad no tenía el nivel para vencer a su oponente? Para quien escribe la respuesta es obvia, Silva tenía y aún tiene el nivel para vencer a Chris Weidman, pues en su primer pelea fue conectado con la guardia baja mientras jugaba a ser intocable, y en la segunda edición sufrió uno de los peores accidentes que se haya visto en la historia del UFC; sin embargo, pudimos ver a un Anderson más sobrio y metido en la pelea.

¿Qué habría pasado sí no se hubiera lesionado? Quizás habría recuperado el reinado de los pesos medios o quizás el ahora ex-campeón habría vencido a quien todos considerábamos el “verdadero campeón”, la verdad es que nunca lo sabremos.

Pero, ¿Que clases de victorias son estas para Weidman? Un knock-out que vino de un oponente que no estaba peleando en realidad y la segunda de un accidente que detuvo la pelea por la fractura que sufrió su oponente en la tibia y peroné.

Después de una larga recuperación, Anderson Silva hizo su regreso al octágono ante Nick Diaz, donde fue de lejos la mejor pelea de la cartelera, con dos aguerridos peleadores dejando todo en el octágono.

Silva se presentó con su característico estilo pero esta vez mucho más a la ofensiva. Por su parte, Nick Diaz salió a dejar toda el alma en la pelea y con su estilo provocativo hacia su rival.

Como resultado, tuvimos una de las mejores peleas haya visto del brasileño, donde resultó ganador por decisión unánime. Tristemente el resultado fue cambiado a NC (no contest) porque ambos dieron positivo a sustancias prohibidas lo cual le valió a la araña un año de suspensión.

En su último combate, enfrentó a Michael “the count” Bisping, quien ya había mostrado interés por enfrentar a “la araña” en años pasados. Todos sabemos que Bisping es un veterano del UFC con más de 20 peleas en la organización. También es conocido por ser siempre un contendiente al título pero no un retador al mismo, ósea, que siempre se encuentra clásificado en el top 10 de su división pero suele perder en combates decisivos, lo que ha hecho que nunca haya tenido la oportunidad de enfrentar a un campeón.

Todo lucía como un encuentro mediático para “la araña”, vencer a un peleador que se notaba inferior a él, para hacer ver que la araña sigue aquí y sigue fuerte, desafortunadamente el resultado fue una “derrota” para Anderson y esa derrota es el origen de esta nota.

Bisping, durante los 5 asaltos se vio altamente sobrepasado por el astro brasileño, sin embargo, Silva jamás buscó la finalización.

Era para todos obvio por como controlaba el octágono que era muy superior a su oponente, incluso hubo un confuso momento de la noche en la cual todos pensamos que Silva había ganado por  knock-out cuando no era así, pero fuera de eso, pudimos ver a  un Anderson Silva poco propositívo, con su característico estilo burlón, pero sin atacar cuando tenía la oportunidad, incluso pudiendo poner un final al combate pues de haber llevado al suelo a su oponente lo habría acabado, pues el suelo de Bisping nunca ha sido muy vistoso y Silva, hacia ver que lo superaba en todos los aspectos, sin embargo, se limitó a solo darnos “flashazos” de su capacidad marcial siendo “the count”, quien propusiera como se llevaba el combate y conectando más golpes, aunque no fueran los más efectivos.

¿El resultado?

Silva pierde por decisión en contra de un muy lastimado Michael Bisping, lo que nos lleva a la misma pregunta, ¿Perdió Anderson Silva contra Michael Bisping? O ¿Perdió contra sí mismo y ese poco agresivo estilo que muestra en sus últimas peleas?

Su próximo combate es contra la peligrosa estrella en asenso Urijah Hall, un peleador mucho más agresivo y fuerte que Michael Bisping, y que quizás podríamos llevarnos una sorpresa en esta pelea.

No cabe duda que Anderson Silva es y será siempre uno de los mejores exponentes de las Artes Marciales Mixtas. Un atleta y personaje que ha pasado por lesiones y polémica, que es desequilibrante, impredecible y hasta irrespetuoso durante sus peleas pero que antes y después de las mismas se manifiesta respetuoso y profesional con sus contrincantes.

Amado por muchos y odiado por otros, es un luchador del que siempre se habla por ese estilo tan único que posee. esperamos nos siga sorprendiendo a todos y vuelva a ser la araña” que conmocionó al mundo de las MMA.

Redacta:

Daniel Arturo Castillo Ojeda.

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