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Tras casi cinco meses de recuperación, Ricardo Lamas está listo para volver al octágono. El peleador de raíces latinas asegura haber sanado de las fracturas en su quijada y estar planeando empezar campamento de entrenamiento para pelear en febrero.

En junio de este año, en Chicago, Lamas sufrió una terrible lesión al ser noqueado por Calvin Kattar. Ricardo admitió que ha sido la peor lesión de su carrera y que quizás haya cambiado para siempre su vida.

“La quijada se siente bien. Ya sanó por completo. Me la fracturé en dos lugares, así que necesité cirugía después de la pelea. Me instalaron dos placas de titanio, una en cada fractura.”

“Afortunadamente no fue necesario tener mi boca cerrada con alambres. Me dieron esa opción y me negué rotundamente. Fue una recuperación larga. Mi mordida no se siente como antes. Creo que tal vez nunca vuelva a hacerlo. Mis dientes simplemente ya no se acomodan como solían hacerlo. Es un poco molesto.”

Con 37 años de edad y 12 de carrera como peleador profesional, Lamas tiene experiencia con lesiones. Sin embargo ninguna había sido de la gravedad de la que le causaron los puños de Kattar en UFC 238.

“Sí, es la única que he tenido que ha requerido cirugía. He tenido muchas otras lesiones: cortes, puntadas, alguna vez me desgarré un pectoral entrenando -y eso dolió mucho. Pero definitivamente esta es la peor simplemente por la cirugía que tuve que pasar.”

Ricardo no se lamenta por lo sucedido. Lamas asegura que los peleadores saben a lo que se arriesgan y simplemente son gajes del oficio.

“Al empezar en esto sabía que podía haber lesiones serias. Todo peleador lo sabe, y si no, están siendo muy ingenuos. Nosotros sabemos los riesgos que asumimos al entrar al octágono. Estamos preparados para lidiar con las consecuencias y eso no nos hace dudar. De hecho ya estoy haciendo sparring con la intensidad de antes, me siento bien.”

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