UFC: Cinco esposas de peleadores que merecen llevar su propio cinturón

Los que dicen que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer” están errados: en la mayoría de las ocasiones, esas “grandes mujeres” no se ubican por detrás…sino por delante. Al menos, así sucede en el mundo de las MMA: las esposas, o parejas, de los peleadores son “guerreras” capaces de aguantar todo y salir preparadas para la guerra: con la diferencia de que su sacrificio no se luce arriba del octágono, sino debajo.

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En efecto, la mención geográfica es importante: en muchos casos -y lo veremos a continuación- esas mujeres no solo se quedan en la retaguardia sino que dan un paso hacia el frente para tomar la iniciativa.

Hablamos de ese selecto grupo de “esposas” o “parejas” de peleadores, que se muestran incondicionales: que apoyan, comandan, acompañan y reciben, a menudo, tantos palos como el propio atleta. Son las encargadas de enfocarse, muchas veces, en la dieta de peleador, en el tiempo de relajación, en el apoyo moral, y en la dedicación familiar. Todo, sin tener un cinturón a cambio…

Por eso, desde El Rocktagono, presentamos nuestros honores hacia ellas: cinco “esposas” de peleadores de UFC, que merecen su propio cinturón y que, lejos de ocupar una esquina, ocupar el centro.

Dee Devlin:

La esposa de Conor McGregor ha vivido todo al lado de su pareja: desde “el barro” de sus comienzos, hasta las “focos” de la fama en la última etapa del peleador. Ha debido soportar, incluso, más de un escándalo mediático. Y, también, ha tenido que recibir “los despojos” de Conor en muchas de sus derrotas. Sin duda, merece un reconocimiento: como se ve en la foto, sus abrazos son esos que más echa un falta un profesional cuando baja de la jaula luego de un tropezón. Mujer de fierro: doce años llevan juntos.

Ryan Marie Carney:

Ryan Carney, mujer del ex campeón de peso pesado de UFC, Stipe Miocic, también tiene un duro trabajo: su pareja es bombero de día, y peleador de noche. El peligro, prácticamente, convive con ellos. Pero RM no se asusta: siempre está a su lado, incluso en momentos tan complicados como la visita al Hospital de Stipe, tras recibir un golpe de Francis Ngannou. Soporte incondicional.

Jolie Poirier:

Nadie duda de que la esposa de “El Diamante”, tiene una labor mucho más determinante que “andar dando golpes”: ella dirige el “día a día” de la fundación benéfica “Poirier”. El impacto de su trabajo en la vida de los jóvenes, demanda incluso más responsabilidad que subirse al octágono. Por suerte, el apoyo es mutuo: y ambos son campeones de la vida, solo por destinar tiempo y dinero para los menos favorecidos. Aplausos para ella…y para él.

Yana Kunitskaya

Kunitskaya no necesita ser conocida como la “esposa de Thiago Santos…”: por el contrario, ha forjado su propia carrera y, curiosamente, también en las MMA. Es peleadora del peso gallo de UFC, con récord de 14-5. De hecho, en números, Yana suma menos derrotas que su marido: solo cinco, por las nueve de “Marreta”. Aquí ha quedado demostrado el error de la frase: “detrás de un gran hombre no hay una gran mujer”: esa gran mujer, se coloca al lado. Kunitskaya ha sido determinante, también, en la recuperación de su marido tras la operación de rodilla.

Danny Pimsanguan

Dicen las buenas lenguas, que la única persona capaz de asustar a Cody Garbrandt con sus gritos es…su mujer: Danny Pimsanguan. El temperamental peleador norteamericano, que parece un perro rabioso dentro de la jaula, es un cachorrito cuando se trata de su familia. Y, en ese aspecto, Pimsanguan ha acompañado a Cody en sus peores momentos. El apodo de “No Love” será dentro de la jaula: fuera de ella, podría ser llamado “Puro Love”. A su favor, dicen que a veces, en las discusiones, logra tener la última palabra: “sí querida”.

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¿Y tú, qué opinas de la valentía de éstas mujeres? ¿Crees que es difícil ser esposa o pareja de un profesional de las MMA? Responde en nuestras redes sociales.